JOAN TURU

                                                  

                No me atrevería a clasificar a las personas en dos grupos. Simplemente, porque creo que hay tantos tipos de personas como personas hay en el mundo. Sin embargo, me resulta inevitable distinguir dos actitudes altamente extendidas. Las personas que aceptan su realidad aunque no les guste y las personas que, con coraje y constancia, intentan cambiar aquello que no les gusta de su realidad.

   Irremediablemente y aunque entienda y respete la primera actitud, siento una tierna predilección por los segundos. Por aquellos que deciden trabajar contra la fuerza de una corriente pesadísima, que destierran la comodidad y la resignación de sus vidas para mecerse en la incerteza y la lucha por conseguir algo que aún está por realizar. Bien sea a través de la música, del activismo, mediante las palabras o con sus propias manos: con un modesto lápiz y una caja de colores.

    Joan Turu decidió que esta era su mejor forma de contribuir al progreso y a la lucha por cambiar las cosas. Y aunque la precariedad con la que, por desgracia, deben convivir las profesiones artísticas se lo puso difícil, Joan lo logró. Consiguió vaciarse libremente sobre el papel, consiguió enviar su mensaje y, lo más importante, consiguió que calara suavemente en la sociedad. Y llegó. Estableció la misteriosa corriente de sensibilidad que bota de humano en humano, que se adhiere a la piel, que inunda los ojos… Líneas, formas, colores, combinaciones y palabras. Centenares de ilustraciones por la paz, por el amor, por la tolerancia, por los derechos, por la educación, por el respeto y por la vida.

    Han pasado unos años y Joan sigue en su estudio, con su lápiz, sus colores y el cúmulo de ideas y sentimientos que lo invade cada vez que tiene una superficie blanca delante. Y aunque sea conocedor de la repercusión de sus ilustraciones, aunque sepa que somos miles los que seguimos sus pasos a través de sus personajes y su estilo, ni él ni nosotros somos conscientes de lo que ello significa.

Estamos cambiando el mundo, ahora mismo. Tú, yo, él, hoy, mañana… Hemos conseguido disolver el opaco velo que cubre todo lo que nos rodea. Y ese es el único misterio de la vida, de la lucha y de la felicidad. Hemos empezado a creer que somos capaces. Y pienso, os lo prometo, que no hay nada más mágico.

Como diría Joan Turu: “si ho puc somiar, ho puc fer!” (“si lo puedo soñar, lo puedo hacer!”).

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